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Mochila práctica para la vida cotidiana

Mientras la vida marcha según nuestras expectativas, todo parece estar en su sitio o controlado. Parece que lo que les pasa a otras personas está muy lejos de lo que nos puede tocar a nosotros.

 

Pero la realidad, es que las cosas se ponen feas para todos en algunos momentos. Cuando esto ocurre, es muy útil contar con una mochila que hayamos preparado con antelación para utilizarla en el momento menos esperado.

 

Lo interesante es que esta mochila puedas llevarla a cualquier parte que vayas para tener su contenido presente e incluso ir actualizándolo de vez en cuando.

 

Cada persona puede construir la suya propia. Aquí dejamos algunos elementos que tal vez quieras tener en cuenta:

 

 

 - Detente regularmente en tu vida cotidiana generando un espacio de respiración de 3 minutos. Vuelve a concentrarte en tu cuerpo respirando durante este tiempo.

 

- Descansa antes de verte obligado a hacerlo. No olvides la necesidad de un ritmo sostenible.

 

- Recuerda que los pensamientos “no son hechos y la necesidad de mirar ” hacia” los pensamientos en lugar de hacerlo  “desde“ ellos. No te tomes muy en serio tus pensamientos y tus    emociones. Especialmente los negativos.

 

- Familiarízate con tus sentimientos. Dirige una atención bondadosa y amable a tus emociones, aún a las más difíciles.

 

- Cuando te sientas cansado, frustrado, estresado, ansioso o dolorido o cuando tengas algún sentimiento o sensación difícil, detente y crea un espacio de respiración de tres minutos.

 

- Recuerda que la felicidad y la tristeza son gemelos. Coexisten y acaban fundiéndose.

 

- Empieza el día plenamente atento. Date un par de minutos para observar apenas abras los ojos en lugar en el que te encuentres y abre todos tus sentidos para observar sin juicio.

 

- Recuerda las tres “ces” (cuidado, compasión y compromiso) con la vida tal y como es en lugar de como querrías que fuese.

 

- Relaja las tensiones corporales, afloja el cuerpo. Haz movimientos suaves, date un baño…

 

- No te quedes atrapado en el pasado ni en el futuro. Todos los pensamientos son impermanentes. Déjalos pasar.

 

- Recuerda que la respiración siempre va contigo.

 

- Recuerda la necesidad de aceptar las cosas que no puedes cambiar de inmediato y cambiar aquellas que sí puedes cambiar. Esto solo requiere un paso. Sé amable con tus sentimientos de “no   aceptación” con lo que no puedes cambiar y comprométete a echar otro vistazo a la situación mañana, la semana que viene, el mes que viene o el año que viene.

 

- Siéntate durante 5 minutos a tomar algo tranquilo tú solo o en compañía de personas que te agraden.

 

Recuerda que cuanto más practiques, más sencillo será que puedas utilizar estos recursos cuando más los necesites. Es más, algunos irán apareciendo espontáneamente.

 

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