¿CÓMO ESTÁ MI MENTE AHORA?

¿CÓMO ESTÁ MI MENTE AHORA?

Nuestra mente tiende a ser muy olvidadiza y se deja atrapar por casi todo lo que viene. Los 4 fundamentos de la práctica de la atención plena ayudan a que nos recojamos de nuevo, haciéndolo con cuidado y amabilidad.

Practicamos para cultivar. Cultivar una forma de estar en la vida. Cada vez que practicamos sentados/as, tumbados/as o caminando, hacemos más grande la atención y la compasión, y hacemos más pequeña la compulsión.

Las personas estamos cultivando todo el tiempo. Podemos decidir cultivar conscientemente lo que nos hace bien a nosotros/as y a los demás y dejar de cultivar lo que nos hace mal. Solo tenemos que elegir y ponernos a ello.

Así, la práctica nos ayuda al menos en 4 áreas:

  1. La práctica nos permite tener una“visión de pájaro” como la que hay en las casetas del monte que nos permiten ver todo el terreno por si se inicia algún fuego en algún lugar. Estamos atentos/as para poder tener una visión curiosa de lo global.

 

  1. La práctica nos protege. Podemos darnos cuenta de cuando algo de demasiado doloroso y decidir que no sea el momento de intervenir (por ejemplo, ante un trauma), o no sea el momento de ponernos en contacto con ello. En los textos, Buda decía que hay guardianes en la ciudad (guardianes de los sentidos) que deciden si dejan pasar algo o no en un momento determinado. A veces, dejamos pasar cosas demasiado dolorosas y es importante estar atentos/as a esta cuestión para poder mirar estos aspectos cuando tengamos algunos recursos adecuados que nos permitan sostenerlos. Esta utilidad de la práctica, por tanto, no es evitativa si no protectora.

 

  1. La práctica es investigativa y nos da claridad. Cuando se clava una flecha y se parte, la primera intervención de bisturí que se hacía era abrir poco la zona donde se había clavado para saber cómo quitarla con el menor dolor posible. Investigamos con la atención para explorar cual es el camino que nos permite estar despiertos/as y tomar decisiones con claridad en nuestra vida.

 

  1. La práctica es reestructurante. Estamos atentos/as para decidir cómo pensamos sobre lo que nos ocurre con la intención de aplicar amabilidad a las situaciones. Los hechos no cambian, pero si nuestra manera de mirarlos haciendo la realidad más llevadera y aportándonos flexibilidad y creatividad en la relación con el mundo y las personas.

 

Como ayuda con esto, podemos hacernos esta pregunta en varios momentos del día: ¿Cómo está mi mente ahora?Y así, tomar varias instantáneas a lo largo del día.

La mente está en continuo movimiento y tiene una gran tendencia a identificarse con estados mentales que hacen que nos definamos como una forma de ser, por ejemplo, depresivo. Nos contamos una historia sobre quien somos, en lugar de darnos cuenta de que estoy así en ese momento.

La mente es dinámica y está construyendo nuestras realidades en cada momento del día. En función de cómo la alimentemos construirá una realidad u otra.

Muchas veces utilizamos la racionalidad para mantener vivo un estado. Por ejemplo, normalmente tenemos buenas razones para mantener el enfado y seguir aferrados a ello manteniendo el fuego vivo.

La pregunta es si queremos seguir ardiendo o no. Si queremos seguir ardiendo, nos consumiremos y si no, hemos de dejar de cooperar y alimentar el fuego.

No se trata de rechazarlo, se trata de verlo, pero no alimentarlo. Si dejo de alimentarlo, puedo cultivar otra cosa, tal vez más sana.

¿Qué decides hacer tu?

Si quieres aprender a practicar o reforzar tu práctica puedes hacerlo aquí: https://www.qiespacioenequilibrio.es/cursos-talleres-instituto-tecnicas-holisticas-majadahonda/

¡Que nos vaya bien a todos/as!

Cristina Serrano.

 

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